Foto 17 Mayo 194 notas

(Fuente: la-la-la-bonne-vie)

Foto 17 Mayo 8 notas anunnaturalhistory:

Young Chimpanzee and Man Kissing, 1930

anunnaturalhistory:

Young Chimpanzee and Man Kissing, 1930

Foto 3 Mayo 676 notas mimbeau:

Robert Doisneau
1937

mimbeau:

Robert Doisneau

1937

via Chamade.
Foto 25 Abr 6 notas hplovecraftbronzebustproject:

HP Lovecraft and Vrest Orton, Vermont, circa 1928.

hplovecraftbronzebustproject:

HP Lovecraft and Vrest Orton, Vermont, circa 1928.

Foto 25 Abr 6 notas

(Fuente: pixnoir)

Foto 1 Feb 38 notas  

The Great Bambino, 1925

 

The Great Bambino, 1925

Vídeo 3 Ene 12 140 notas

nickdrake:

labyrinth

Vídeo 7 Dic 9 notas

fluye-como-el-rio:

Mujer, maravilloso ser.

via Ser vida.
Foto 7 Dic 46 notas lusitanglory:

Mexico City Olympic Games, 1968

lusitanglory:

Mexico City Olympic Games, 1968

Foto 23 Nov 5 818 notas
Foto 13 Nov 14 notas Jack Kerouack

Jack Kerouack

Foto 12 Nov 2 notas cantajondo:

La nave de los locos de El Bosco

cantajondo:

La nave de los locos de El Bosco

Foto 12 Nov James Ensor.
Peste abajo, peste arriba, peste por todas partes…

James Ensor.

Peste abajo, peste arriba, peste por todas partes…

Foto 12 Nov Peste Negra en Italia. Marcello.

Peste Negra en Italia. Marcello.

Foto 12 Nov Dada la escasa higiene y el nulo conocimiento sobre los gérmenes de la época, la sabiduría popular afirmaba que la única forma conocida de evitar la peste era huir de ella. El pueblo, totalmente ignorante de los mecanismos de transmisión, se esforzó sin embargo en encontrar un chivo expiatorio. Y estos fueron, como en tantas otras épocas de la historia, los judíos.Aunque la mayor parte de los médicos huían de las ciudades en cuanto se daban cuenta de las infecciones –pues eran plenamente conscientes de que no había nada que pudieran hacer por las víctimas– los gobiernos querían certificar cuándo una casa estaba infectada, de modo que un doctor (o alguien sin cualificación) debía entrar en la residencia y observar los síntomas de la familia, si es que los tenían. ¿Pero quién iba a entrar en una casa en la que podría haber peste?Pero no todos huían de la enfermedad. Los médicos de la Edad Media buscaron la forma de combatirla, aunque todos sus intentos resultaron infructuosos, cuando no eran directamente contraproducentes. Para protegerse del contagio, solían vestir un atuendo característico que les daba un aspecto de aves apocalípticas.Eran los llamados Médicos de la Peste, que llevaban una máscara con forma de pico de ave, en cuyo interior introducían hierbas aromáticas. En aquella época se creía que el contagio de la enfermedad estaba relacionado con su desgradable olor, razón por la que los doctores adoptaban esta medida de protección.Sea de una forma o de otra, las muertes se sucedían implacablemente. Lo cierto es que las gentes del siglo XIV sí fueron conscientes, sin embargo, de que el estar cerca de un enfermo aumentaba las posibilidades de contraer la enfermedad, por lo que rápidamente estos eran repudiados y Una creencia común de la época era que la plaga se extendía a través de las aves. Por eso se creía que vestirse con una mascara con pico de ave podría alejar la terrible enfermedad. La máscara incluía lentes de vidrio rojo, que hacían al doctor impermeable al mal.El atuendo se completaba con un largo abrigo de cuero, guantes y sombrero de ala ancha. En la mano derecha un palo blanco con un reloj de arena alado, utilizado para mover o examinar al paciente y otras personas cercanas. El pico de la máscara era a menudo rellanado de especias y hierbas aromáticas para purificar o neutralizar las miasmas o “mal aire”. Realizaba un doble propósito, disimular el olor cadavérico, parar los esputos y la posible ruptura de las pústulas bubónicas.La ropa de los Doctores de la Peste también tenía un uso secundario: asustar y advertir a los curiosos. Su figura se convirtió en la imagen de la muerte, aves apocalípticas que con su presencia hacia huir a todo aquel que se cruzara en su camino.

Dada la escasa higiene y el nulo conocimiento sobre los gérmenes de la época, la sabiduría popular afirmaba que la única forma conocida de evitar la peste era huir de ella. El pueblo, totalmente ignorante de los mecanismos de transmisión, se esforzó sin embargo en encontrar un chivo expiatorio. Y estos fueron, como en tantas otras épocas de la historia, los judíos.

Aunque la mayor parte de los médicos huían de las ciudades en cuanto se daban cuenta de las infecciones –pues eran plenamente conscientes de que no había nada que pudieran hacer por las víctimas– los gobiernos querían certificar cuándo una casa estaba infectada, de modo que un doctor (o alguien sin cualificación) debía entrar en la residencia y observar los síntomas de la familia, si es que los tenían. ¿Pero quién iba a entrar en una casa en la que podría haber peste?

Pero no todos huían de la enfermedad. Los médicos de la Edad Media buscaron la forma de combatirla, aunque todos sus intentos resultaron infructuosos, cuando no eran directamente contraproducentes. Para protegerse del contagio, solían vestir un atuendo característico que les daba un aspecto de aves apocalípticas.

Eran los llamados Médicos de la Peste, que llevaban una máscara con forma de pico de ave, en cuyo interior introducían hierbas aromáticas. En aquella época se creía que el contagio de la enfermedad estaba relacionado con su desgradable olor, razón por la que los doctores adoptaban esta medida de protección.

Sea de una forma o de otra, las muertes se sucedían implacablemente. Lo cierto es que las gentes del siglo XIV sí fueron conscientes, sin embargo, de que el estar cerca de un enfermo aumentaba las posibilidades de contraer la enfermedad, por lo que rápidamente estos eran repudiados y 

Una creencia común de la época era que la plaga se extendía a través de las aves. Por eso se creía que vestirse con una mascara con pico de ave podría alejar la terrible enfermedad. La máscara incluía lentes de vidrio rojo, que hacían al doctor impermeable al mal.

El atuendo se completaba con un largo abrigo de cuero, guantes y sombrero de ala ancha. En la mano derecha un palo blanco con un reloj de arena alado, utilizado para mover o examinar al paciente y otras personas cercanas. El pico de la máscara era a menudo rellanado de especias y hierbas aromáticas para purificar o neutralizar las miasmas o “mal aire”. Realizaba un doble propósito, disimular el olor cadavérico, parar los esputos y la posible ruptura de las pústulas bubónicas.

La ropa de los Doctores de la Peste también tenía un uso secundario: asustar y advertir a los curiosos. Su figura se convirtió en la imagen de la muerte, aves apocalípticas que con su presencia hacia huir a todo aquel que se cruzara en su camino.


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